Úlcera de Buruli

Una misteriosa enfermedad que empezamos a conocer y controlar

No se puede prevenir y afecta sobre todo a mujeres y a niños y niñas menores de 15 años que , con grandes úlceras expuestas a infecciones, pueden llegar a fallecer

Aunque a partir de 1980 se registra un aumento de casos, sobre todo en África, ya en 1948, se encontraron 6 casos en Australia, donde Peter MacCallum consiguió aislar el microorganismo causante: M. ulcerans. En los años sesenta se registraron muchos casos en Buruli, en Uganda, de ahí el nombre de úlcera de Buruli.

La úlcera de Buruli (UB) es una enfermedad tropical causada por la infección por Mycobacterium ulcerans, microorganismo que pertenece a la familia de las bacterias causantes de la tuberculosis y la lepra. Aparece en comunidades muy pobres y no se conoce el mecanismo de transmisión al ser humano. Esta bacteria produce una toxina muy destructiva, la micolactona, que provoca daños en los tejidos e inhibe la respuesta inmunitaria.

El primer síntoma puede ser un nódulo indoloro, una placa o una inflamación de las piernas, los brazos o la cara. A las pocas semanas, la infección produce una extensa destrucción de la piel y los tejidos blandos, y la consiguiente formación de grandes úlceras, generalmente localizadas en las piernas o los brazos. Ocasionalmente pueden verse afectados los huesos. Los pacientes que no reciben tratamiento rápidamente sufren a menudo discapacidades funcionales, tales como limitación del movimiento articular, además de los evidentes problemas estéticos. El diagnóstico y el tratamiento tempranos son fundamentales para evitar esas discapacidades.

Nuevos casos de Úlcera de Buruli reportados en 2015

Sin datos
Menos de 50 casos
De 50 a 99 casos
De 100 a 249 casos
De 250 a 499 casos
Más de 500 casos

El diagnóstico se basa en parte en la detección de nódulos tempranos (indoloros), hinchazones o úlceras visibles, con pruebas opcionales de confirmación de laboratorio.

El tratamiento puede ser farmacológico (inyecciones diarias de antibióticos durante 8 semanas) con cuidado de las heridas, prevención de discapacidad (ejercicios y elevación y movilización de la extremidad infectada) y cirugía e injertos de piel en casos graves. El cuidado de las heridas consiste principalmente en apósitos limpios de las úlceras para mejorar la curación. Cuando no se tratan, las úlceras pueden ocasionar cicatrices permanentes, infección ósea, deformidad y discapacidad permanente. Las cicatrices y la discapacidad a menudo llevan a la estigmatización, limitaciones de movimiento, restricciones de participación y exclusión social.

Según datos de la OMS, la úlcera de Buruli está presente en 33 países de África, América del Sur, Asia y el Pacífico Occidental. La mayoría de los casos se dan en regiones tropicales y subtropicales, aunque también se han notificado casos en Australia, donde en los últimos años el número de casos ha aumentado, China y Japón. En el África Occidental y Central es donde se registran la mayoría de los casos, sobretodo en Benin, Camerún, Côte d’Ivoire, la República Democrática del Congo y Ghana.

La Iniciativa Global para la Úlcera de Buruli, de la que Fontilles forma parte desde el año 2002, establece como prioridad en la lucha contra la UB, minimizar el sufrimiento y los efectos de las discapacidades y la carga socioeconómica, por lo que la detección temprana y el acceso al tratamiento antibiótico son cruciales. Además, es importante sensibilizar para prevenir y promover el desarrollo de fármacos más efectivos: el uso de un régimen de antibióticos orales aseguraría que más personas tengan acceso al tratamiento y que curará el 70% del total de casos en países endémicos en 2020.

Kimpese, provincia de Kongo Central (RD Congo)
Finalizado

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