Enfermedades Tropicales Desatendidas

Avances en la eliminación de las ETDs

Durante este verano se han producido sorprendentes avances en el progreso hacia la eliminación de algunas enfermedades tropicales desatendidas, en concreto del tracoma* (principal enfermedad infecciosa causante de la ceguera en el mundo) y de la filariasis linfática. Tonga eliminó la filariasis linfática en julio de 2017 y Tailandia en septiembre de este mismo año, mientras que Laos y Camboya han eliminado el tracoma también en septiembre de este año. Una enfermedad se considera eliminada cuando está lo suficientemente controlada para evitar una epidemia en un país o en una zona geográfica determinada, normalmente cuando se de menos de un caso por cada diez mil habitantes en dicho país o zona.

*El tracoma es una inflamación de la conjuntiva causada por la bacteria Chlamydia trachomatis, la cual es contagiosa y se transmite por contacto directo con la persona infectada o por ciertas moscas que llegan a alimentarse de secreciones de personas infectadas. Y es la causa principal de ceguera infecciosa mundial1 Globalmente, 84 millones de personas sufren de esta infección, y cerca de 8 millones tienen discapacidad visual como consecuencia de esta enfermedad. A nivel mundial esta enfermedad provoca severas incapacidades visuales.

Avances en la lucha contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas

El quinto aniversario de la Declaración de Londres, que aúna los esfuerzos de más de 80 organizaciones en la lucha contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas ETDs, viene marcado por la confirmación de los avances en estos últimos años en el camino hacia la eliminación de las enfermedades Tropicales Desatendidas y su terrible impacto sobre las poblaciones más desfavorecidas.

Este éxito parte sin duda de la alianza, nada habitual por otro lado, de una larga lista de actores comprometidos y de la que forman parte no solo ONGD sino también gobiernos de países afectados y de países donantes, instituciones públicas y privadas, punteras en el campo de la investigación, y laboratorios farmacéuticos.

La colaboración de las empresas farmacéuticas, en forma de producción gratuita de medicación, chocaba hasta el año 2015 con las dificultades para hacer llegar los tratamientos hasta comunidades remotas y de difícil acceso o incluso se hacía complejo, y sigue siendo un reto, obtener diagnósticos certeros entre estas poblaciones, con escasos o nulos recursos sanitarios a su alcance.

Gracias a la labor de las ONGs, apoyando o complementando la labor de los programas nacionales, una mejor información sobre la distribución de las enfermedades y herramientas informáticas que permiten la geolocalización de las mismas y la elaboración de mapas precisos que muestran donde se encuentras ETDs, se ha logrado una gestión de los medicamentos donados mucho más eficiente.

Queda mucho trabajo por hacer pero se están obteniendo logros que es importante resaltar. Por ejemplo, solo en un año el grado de cobertura del tratamiento de la filariasis linfática pasó del 40 al 50,7% de 2014 a 2015 (últimos datos disponibles). Un dato sin duda espectacular, pero aun así, lejos de los objetivos de la OMS de lograr eliminar ésta y el resto de ETDs antes de 2020.

En el caso del mal de Chagas, se informa que las peticiones de tratamiento son atendidas, pero no está claro el grado de cobertura en el diagnóstico de esta enfermedad en aquellas comunidades especialmente endémicas, que suelen ser las más inaccesibles, con lo que es difícil valorar qué porcentaje de personas afectadas están recibiendo tratamiento y si se cumplen los objetivos de la OMS hasta 2020.

Por último, en el caso de la lepra, aunque los avances son evidentes, el trabajo de los programas nacionales sigue siendo cuestionado en algunos países ya que es difícil medir si el descenso de casos informados se corresponde con un efectivo descenso en los casos o simplemente se debe a una mala estrategia en la detección de dichos casos. Un descenso en los casos detectados, unido al incremento de discapacidades entre estos casos (hablamos sobre todo del sudeste asiático) permite sospechar que se están produciendo fallos en la fase de detección y que difícilmente se van a cumplir los objetivos de eliminación hasta 2020. Más información:

http://unitingtocombatntds.org/

Reunión anual de la Red de ONGs de lucha contra las ETDs

 

Entre el 28 y el 30 de Septiembre va a tener lugar en Dakar (Senegal) la 8ª Reunión Anual de la Red de ONGs de lucha contra las ETDs (NNN por sus siglas en inglés). La NNN es un foro mundial para organizaciones no gubernamentales (ONGs) del que Fontilles forma parte desde el año 2017 y que trabajan para controlar o eliminar las Enfermedades Tropicales Desatendidas ETDs.

La NNN cuenta con más de 60 organizaciones que trabajan en más de 100 países y aportan anualmente cerca de 1.000 millones de dólares en apoyo a los programas nacionales de lucha contra las ETDs de los países afectados o a la inmensa labor de las ONGs locales que también luchan contra las ETDs.

La NNN promueve enfoques integrales que engloban la mayoría de las intervenciones necesarias para controlar y eliminar las ETDs. Estos enfoques van más allá de lo estrictamente sanitario y tienen que ver con cuestiones como el medioambiente, la inclusión social, la seguridad alimentaria o el acceso al agua potable y la correcta gestión de residuos.

Con esta reunión anual, desde la NNN se busca que, como comunidad unida de ONGs, fortalezcamos ese enfoque integral y compartamos soluciones y acciones que se puedan implementar en los programas que apoyamos.

Cómo lograr la erradicación de las enfermedades tropicales desatendidas

Desde Fontilles, con nuestro trabajo y el apoyo a otras entidades, ponemos cada día nuestro granito de arena para lograr muchas de las metas fijadas en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, y estamos especialmente comprometidos con el ODS3: “Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades”. Dicho objetivo marca entre sus metas el fin de las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETDs): lepra, úlcera de Buruli, mal de Chagas, etc. Enfermedades que afectan a mil millones de personas en todo el mundo, una sexta parte de la población del planeta.

Precisamente, este mes se cumplen dos años desde que, el 25 de septiembre de 2015, los líderes mundiales, en la Cumbre de Desarrollo Sostenible organizada por la ONU, definieran un conjunto de objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos, como parte de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Este aniversario nos lleva a reflexionar sobre lo que estamos haciendo para alcanzar los objetivos y, en concreto, qué hace Fontilles para acabar con las Enfermedades Tropicales Desatendidas.

Las ETDs son, al mismo tiempo, consecuencia y causa de la extrema pobreza en que viven las comunidades que las padecen. Por esto, la lucha contra estas enfermedades no puede convertirse en un fin sino en un medio para luchar contra la pobreza y permitir el efectivo desarrollo del derecho a la salud entre las comunidades afectadas. A partir de aquí, cualquier intervención relacionada con las ETDs, ya sea por parte de los sistemas de salud locales como de la ayuda internacional, debe ir acompañada de medidas que influyan sobre los determinantes de la salud, tales como el acceso al agua potable, la mejora en las condiciones de habitabilidad, la seguridad alimentaria, un saneamiento en condiciones, o el fortalecimiento de los sistemas de salud.

Hay tres estrategias claras impulsadas por Fontilles en los últimos años que complementan y refuerzan la acción directa contra la enfermedad: el impulso de campañas de información y sensibilización dirigidas a la mejora de hábitos  alimenticios y de higiene, principalmente en las escuelas; la formación de redes de promotores de salud y activistas para la atención comunitaria en aquellos lugares principalmente donde los sistemas de salud locales no tienen presencia; y por último, la estrecha colaboración con otras ONGs en redes de mayor alcance o impacto que nos permite ser más efectivos en la lucha contra las enfermedades desatendidas y en definitiva en la lucha contra la pobreza.

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